30 de abril de 2014

Mario Benedetti - "Corazón Coraza"

Mario Benedetti. Corazón Coraza

CORAZON CORAZA

Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
Y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
Porque eres buena desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeña y dulce
Corazón coraza

Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
Y peor que muero
Si no te miro amor
Si no te miro

Porque tú siempre existes dondequiera
Pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
Y tienes frío
Tengo que amarte amor
Tengo que amarte
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
Y aunque
La noche pase y yo te tenga
Y no.

MARIO BENEDETTI

27 de abril de 2014

Carlos Pellicer. "Recinto". Poemas

Carlos Pellicer. Poemas

RECINTO

Antes que otro poema
-Del mar, de la tierra o del cielo-
Venga a ceñir mi voz, a tu esperada
Persona limitándome, corono
Más alto que la excelsa geografía
De nuestro amor, el reino ilimitado.

Y a ti, por ti y en ti vivo y adoro.
Y el silencioso beso que en tus manos
Tan dulcemente dejo,
Arrinconada mi voz,
Al sentirme tan cerca de tu vida.

Antes que otro poema
Me engarce en sus retóricas,
Yo me inclino a beber el agua fuente
De tu amor en tus manos, que no apagan
Mi sed de ti, porque tus dulces manos
Me dejan en los labios las arenas
De una divina sed.

Y así eres el desierto por
El cuádruple horizonte de las ansias
Que suscitas en mí; por el oasis
Que hay en tu corazón para mi viaje
Que en ti, por ti, y a ti voy alineando,
Con la alegría del paisaje nido
Que voltea cuadernos de sembrados.

Antes que otro poema
Tome la ciudadela a fuego ritmo,
Yo te digo, callando,
Lo que el alma en los ojos dice solo.
La mirada desnuda, sin historia,
Ya estés junto, ya lejos,
Ya tan cerca o tan lejos o cerca reprimirse
Y apoderarse en la luz de un orbe lágrima,
Allá, aquí, presente, ausente,
Por ti, a ti, y en ti, oh ser amado,
Adorada persona
Por quien -secretamente- así he cantado.

CARLOS PELLICER

26 de abril de 2014

WALT WHITMAN . POEMAS


MIENTRAS RECORRO LAS PLAYAS QUE NO CONOZCO

Mientras recorro las playas que no conozco
Mientras escucho la endecha,
Las voces de los hombres y mujeres náufragos
Mientras aspiro las brisas impalpables que me asedian,
Mientras el océano, tan misterioso,
Se aproxima a mí cada vez más
Yo no soy sino un insignificante madero abandonado por la resaca,
Un puñado de arena y hojas muertas
Y me confundo con las arenas y con los restos del naufragio.
¡Oh! Desconcertado, frustrado, humillado hasta el polvo,
Oprimido por el peso de mí mismo
Pues me he atrevido a abrir la boca
Sabiendo ya que en medio de esa verbosidad cuyos ecos oigo
Jamás he sospechado qué o quién soy
A no ser que, ante todos mis arrogantes poemas,
Mi yo real esté de pie, impasible, ileso, no revelado
Señero, apartado, escarneciéndome con señas y reverencias burlonamente amables
Con carcajadas irónicas a cada una de las palabras que he escrito
Indicando en silencio estos cantos y, luego, la arena en que asiento mis pies.
Ahora sé que nada he comprendido, ni el objeto más pequeño,
Y qué ningún hombre puede comprenderlo.
La naturaleza está aquí a la vista del mar
Aprovechándose de mí para golpearme y para herirme
Porque me he atrevido a abrir la boca para cantar.

(...)

Bajad, aguas del océano de la vida,
Ya volveréis en la pleamar,
No ceses en tus gemidos, vieja madre cruel,
Llora sin término por tus hijos abandonados
Pero no temas, no me niegues,
No susurres con voz tan ronca y colérica contra mí
Cuando te toco o me aparto de ti.
Os amo tiernamente a ti y a todos,
Hago provisión para mí y para esta sombra que nos mira
Y nos sigue a mí y a lo que me pertenece.
Yo y lo mío, hileras de hierba, pequeños cadáveres,
Espuma blanca como la nieve, burbujas.
Ved cómo de mis labios muertos mana el fango al fin
Ved cómo los colores del prisma relucen y se agitan
Manojos de paja, arenas, fragmentos
Puestos a flote por muchos humores contradictorios
Por la tempestad, la calma, las tinieblas
Las olas embravecidas, pensativos, un hálito, una lágrima salobre
Una salpicadura de agua o fango
Arrojados igualmente desde las fermentaciones insondables del abismo
Uno o dos capullos marchitos, desgarrados igualmente
Flotando sobre las olas a la deriva
Igualmente para nosotros aquella endecha sollozante de la naturaleza
Nos acompaña el clangor de las trompetas en las nubes
Nosotros, caprichosos, traídos aquí no sabemos de dónde
Tendidos ante ti, tú allí arriba, caminas o te sientas,
Quienquiera que seas, también nosotros yacemos náufragos a tus pies.

WALT WHITMAN

25 de abril de 2014

Gabriel Celaya - "De noche". Poema

Gabriel Celaya - Poemas

DE NOCHE

Y la noche se eleva como música en ciernes,
Y las estrellas brillan temblando de extinguirse,
Y el frío, el claro frío,
El gran frío del mundo,
La poca realidad de cuanto veo y toco,
El poco amor que encuentro,
Me mueven a buscarte,
Mujer, en cierto bosque de latidos calientes.

Sólo tú, dulce mía,
Dulce en los olores de savia espesa y fuerte,
Sin palabras, muy cerca, palpitando conmigo,
Sólo tú eres real en un mundo fingido;
Y te toco, y te creo,
Y eres cálida y suave matriz de realidades,
Amante, amparo, madre,
O peso de la tierra que sólo en ti acaricio,
O presencia que aún dura cuando cierro los ojos,
Fuera de mí, tan bella.

GABRIEL CELAYA

23 de abril de 2014

JOSE PEDRONI. "Maternidad"


MATERNIDAD - (Fragmento)

Desde que sé, oh amiga, que llevas el misterio;
Tu nombre es la caricia de mi semblante serio.
Del corazón me vienen palabras de alabanza
Y las manos me tiemblan ligeras de esperanza.
Mis manos, como niños que ríen olvidados,
Después de haber llorado.

Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
Durante nueve Lunas crecerá tu cintura;
Y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
Vestirás simplemente y andarás con fatiga.

El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
Y a vino derramado nuestro mantel tendido.
Si mi mano te toca,
Tu voz, con vergüenza, se romperá en tu boca
Lo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
Que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río.

Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
Para el hombre de pala y la mujer de cesta;
El día que las madres y las recién casadas
Vienen por los caminos a las misas cantadas;
El día que la moza luce su cara fresca,
Y el cargador no carga, y el pescador no pesca...
-Tal vez el Sol deslumbre; quizá la Luna grata
Tenga catorce noches y espolvoree plata
Sobre la paz del monte; tal vez en el villaje
Llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...-

Un día, un dulce día con manso sufrimiento,
Te romperás cargada como una rama al viento,
Y será el regocijo de besarte las manos,
Y de hallar en el hijo
Tu misma frente simple, tu boca, tu mirada,
Y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...

JOSE PEDRONI

21 de abril de 2014

Andrés Eloy Blanco. "Canto de los hijos en marcha"

Andrés Eloy Blanco. Canto de los hijos en marcha

CANTO DE LOS HIJOS EN MARCHA

Madre, si me matan,
Que no venga el hombre de las sillas negras;
Que no vengan todos a pasar la noche
Rumiando pesares, mientras tú me lloras;
Que no esté la sala con los cuatro cirios
Y yo en una urna, mirando hacia arriba;
Que no estén las mesas llenas de remedios,
Que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
Que no venga el mozo con la tarjetera,
Ni cuelguen las flores de los candelabros
Ni estén mis hermanas llorando en la sala,
Ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
Madre, si me matan,
Que no venga el hombre de las sillas negras.
Lléname la casa de hombres y mujeres
Que cuenten el último amor de su vida;
Que ardan en la sala flores impetuosas,
Que en dos grandes copas quemen melaleuca,
Que toquen violines el sueño de Schuman;
Los frascos rebosen de vino y perfumes;
Que me miren todos, que se digan todos
Que tengo una cara de soldado muerto.
Lléname la casa
De flores regaladas, como en una selva.
Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
Con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
Tenme de la mano, tenme de los labios,
Como aquella noche de mi padre muerto,
Y al cabo, dormidos iremos quedando,
Uno con su muerte y otro con su sueño.
Madre, si me matan,
Que no venga el coche para los entierros,
Con sus dos caballos gordos y pesados,
Como de levita, como del gobierno.
Que si traen caballos, traigan dos potrillos
Finos de cabeza, delgados de remos,
Que vayan saltando con claros relinchos,
Como si apostaran cuál llega primero.
Que parezca, madre,
Que voy a salirme de la caja negra
Y a saltar al lomo del mejor caballo
Y a volver al fuego.
Madre, si me matan,
Que no venga el coche para los entierros.
Madre, si me matan,
Y muero en los bosques o en mitad del llano,
Pide a los soldados que te den tu muerto;
Que los labradores y las labradoras
Y tú y mis hermanas, derramando flores,
Hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
Que con unos juncos hagan angarillas,
Que pongan mastranto y hojas y cayenas
Y que así me lleven hasta un cementerio
Con cerca de alambres y enredaderas.
Y cuando pasen los años
Tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
Y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
En tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
Madre, si me matan,
Pide a los soldados que te den tu muerto.
Madre, si me matan, no me entierres todo,
De la herida abierta sácame una gota,
De la honda melena sácame una trenza;
Cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
Cuando no respires, suelta mi tormenta.
Madre, si me matan, no me entierres todo.
Madre, si me matan,
Ábreme la herida, ciérrame los ojos
Y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
Y esa pobre mano por la que me matan,
Pónmela en la herida por la que me muero.
Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
Ponme tu pañuelo
Bajo la cabeza, triste todavía
Por las despedidas del último sueño,
Bajo la cabeza como casa sola,
Densa de un perfume de inquilino muerto.
Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
Ábreme la herida, ciérrame los ojos
Y una palabra: justicia
Escriban sobre la tumba
Y un domingo, con sol afuera,
Vengan la madre y las hermanas
Y sonrían a la hermosa tumba
Con nardos, violetas y helechos de agua
Y hombres y mujeres del pueblo cercano
Que digan mi nombre como de su casa
Y alcen a los cielos cantos de victoria,
Madre, si me matan.

ANDRES ELOY BLANCO

19 de abril de 2014

Ramón de Campoamor - "Los dos miedos"

Ramón de Campoamor - Los dos miedos

LOS DOS MIEDOS
I

Al comenzar la noche de aquel día,
Ella, lejos de mí,
"¿Por qué te acercas tanto? -me decía-,
¡Tengo miedo de ti!"

II

Y, después que la noche hubo pasado,
Dijo, cerca de mí:
"¿Por qué te alejas tanto de mi lado?
¡Tengo miedo sin ti!"

RAMON DE CAMPOAMOR

17 de abril de 2014

Pablo Neruda. "Me gusta cuando callas"

Pablo Neruda. Me gusta cuando callas

ME GUSTA CUANDO CALLAS

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

PABLO NERUDA

14 de abril de 2014

GUSTAVO A. CASTIÑEIRAS.- "Poema de un recuerdo"

GUSTAVO A. CATIÑEIRAS -

POEMA DE UN RECUERDO

Dime por favor donde estás,
en que rincón puedo no verte,
dónde puedo dormir sin recordarte
y dónde recordar sin que me duela.

Dime por favor dónde pueda caminar
sin ver tus huellas,
dónde puedo correr sin recordarte
y dónde descansar con mi tristeza.

Dime por favor cuál es el cielo
que no tiene el calor de tu mirada
y cuál es el sol que tiene luz tan sólo
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor cuál es el rincón
en el que no dejaste tu presencia.
Dime por favor cual es el hueco de mi almohada
que no tiene escondidos tus recuerdos.

Dime por favor cuál es la noche
en que no vendrás para velar mis sueños...
Que no puedo vivir porque te extraño
y no puedo morir porque te quiero.

GUSTAVO A. CASTIÑEIRAS

13 de abril de 2014

Francisco Luis Bernárdez - "Soneto enamorado"


SONETO ENAMORADO

Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.

Esta mujer que siente lo que siente
y está sangrando por mi propia herida
tiene la forma justa de mi vida
y la medida de mi pensamiento.

Cuando me quejo, es ella mi querella,
y cuando callo, mi silencio es ella,
y cuando canto, es ella mi canción.

Cuando confío, es ella la confianza,
y cuando espero, es ella la esperanza,
y cuando vivo, es ella el corazón.

FRANCISCO LUIS BERNARDEZ

11 de abril de 2014

José Angel Buesa. "El gran amor"

José Angel Buesa.

EL GRAN AMOR


Un gran amor, un gran amor lejano
es algo así como la enredadera
que no quisiera florecer en vano
y sigue floreciendo aunque no quiera.

Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
pues ya no tiene el agua que tenía
pero le queda todavía el eco.

Y, en ese gran amor, aquel que ama
compartirá el destino de la hoguera,
que lo consume todo con su llama
porque no sabe arder de otra manera.


JOSE ANGEL BUESA

9 de abril de 2014

Manuel Machado - "El querer"


EL QUERER

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.

Me he enamorado de ti
y es enfermedad tan mala,
que ni la muerte la cura,
¡bien lo saben los que aman!

Loco me pongo si escucho
el ruido de tu charla,
y el contacto de tu mano
me da la vida y me mata.

Yo quisiera ser el aire
que toda entera te abraza,
yo quisiera ser la sangre
que corre por tus entrañas.

Son las líneas de tu cuerpo
el modelo de mis ansias,
el camino de mis besos
y el imán de mis miradas.

Siento al ceñir tu cintura
una duda que me mata
que quisiera en un abrazo
todo tu cuerpo y tu alma.

Estoy enfermo de ti,
de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco
tu eres mi sed y mi agua.

Maldita sea la hora
en que contemplé tu cara,
en que vi tus ojos negros
y besé tus labios grana.

Maldita sea la sed
y maldita sea el agua,
maldito sea el veneno
que envenena y que no mata.

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.

MANUEL MACHADO

7 de abril de 2014

Pablo Neruda. "Soneto XXI".

Pablo Neruda. Soneto XII

SONETO XII-(Cien Sonetos de Amor)

Plena mujer, manzana carnal, luna caliente,
espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,
qué oscura claridad se abre entre tus columnas?
Qué antigua noche el hombre toca con sus sentidos?

Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.

Beso a beso recorro tu pequeño infinito,
tus márgenes, tus ríos, tus pueblos diminutos,
y el fuego genital transformado en delicia

corre por los delgados caminos de la sangre
hasta precipitarse como un clavel nocturno,
hasta ser y no ser sino un rayo en la sombra.

PABLO NERUDA

5 de abril de 2014

Luis Cernuda. "A un poeta muerto"

Luis Cernuda. Poema - A un poeta muerto

A UN POETA MUERTO

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
Que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
En un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.

LUIS CERNUDA

2 de abril de 2014

Vicente Gaos. "No quiero melodía..."

Vicente Gaos

NO QUIERO MELODÍA...

No quiero melodía. Ruedan suaves,
sin melodía, las esferas. Giran
inmelódicas, suaves. ¿Ruedan, giran?
Tácito vals de las esferas suaves

Oh luminoso vuelo de las aves,
silencio de la luz. ¿Mis ojos miran
ascender a las aves? Sí, las miran
mis pupilas inmóviles. Las aves,

las esferas... No quiero melodía,
sí luz, sí luz, sí música, sí alas,
inmelódica luz, música inmóvil,

música sideral, sin melodía,
luz de las aves, luz sobre las alas...
Música y luz, hermoso mundo inmóvil.

VICENTE GAOS